jueves, 20 de noviembre de 2014

¡A VER SI YA DESPIERTAS, MEXICANO!

--> -->
A mi no me dueles México, no me dueles porque estoy segura que mañana todo esto habrá pasado, que respirarás en calma desde  tu fuerte Cañón del Sumidero, arderás desde la entraña de un Popocatépetl que nos recuerda que aún lates vehemente. A mi no me dueles México porque te he recorrido de costa a costa y he comprobado tu grandeza, la nobleza de tus tierras y el andar tranquilo de tu gente.

A mi no me dueles México, porque me dueles tú mexicano; me duele verte separado. Dividido entre quien se queda parado en el auto esperando que terminen las manifestaciones de los que llaman “nacos" y aquellos que dan voz a sus inconformidades. 

Me dueles mexicano porque a penas intentas alzar la voz, no falta quien trate de callarla, quien te tache de delincuente, vándalo y mortal terrorista. Me dueles porque la policía juega el papel de infiltrado y el gobierno se ha convertido en una suerte de enemigo.

Pero hoy, hoy el dolor hará una pausa, algunos (aún muy pocos) tomarán las calles de la ciudad de México para gritarle al mundo que algo está sucediendo aquí y que para nada nos tiene contentos.

Igual que tú mexicano, alguna vez me he quejado del tráfico que generan las marchas, pero igual que tú soy una ciudadana que ha pagado sus impuestos puntuales, que ha sido víctima de corrupciones; igual que a ti me han corrido de forma injusta de algún trabajo, he visto negligencias médicas y nunca he dicho nada. Y es que no se trata de defender a una Carmen Aristegui siempre amarillista o a un Loret de Mola sonriente. No se trata de un Morena oportunista o de una derecha impune. Se trata de mi, de mi ciudadana que sí separa la basura, que cede el paso a los peatones, que siempre ha trabajado, de ésta que adoptó un perro, que lo mismo ha ayudado en un asilo de ancianos que un albergue de prostitutas.

Se trata de mi, de que esta vez no quiero escudarme en que “las marchas no resuelven nada”, en que “tengo muchas cosas que hacer”, porque ciertamente aún no he cambiado el país en solitario, mucho menos a través de Twitter.

Y a lo mejor mañana no sucede nada porque México despertará intacto con sus Barrancas del Cobre, con sus Prismas Basálticos, con sus tantos rincones que nos miran atentos.

Mañana quizá no suceda nada, pero hoy, hoy prefiero acompañar a los que se manifiestan y pensar después si vale la pena seguirlo haciendo. Hoy prefiero caminar junto a los muchos que sé que también están dolidos y más tarde saber si aquello que los medios señalan es equiparable a lo que sucederá hoy en las calles.

Aunque, mañana que no pase nada: ¡A VER SI YA DESPIERTAS, MEXICANO!

martes, 10 de junio de 2014

PASA

Siéntate, pasa.
Conóceme mucho, hazme tuya, contráeme; déjate querer.
Tenme mucha paciencia, regálame un disco, que sean 10.
Pasa por donde nadie ha pasado, deja que te enseñe cómo me gusta el café.
Hazme reír por horas, cuéntame de ella, yo te voy a creer.

Siéntate, pasa.
Ponte cómodo, esto puede tomar tiempo.
Instálate en mi cuerpo, deja que mi corazón empiece a latir con el tuyo.
Cuéntame un libro, inspírame a soñar, no pares de reír.
Pasa, haz lo que nadie ha hecho.


Siéntate, pasa.
Yo sé que te irás,  lo sé desde siempre porque preferiste sentarte y nunca salir a andar.
Lo sé porque sólo guardo esta foto, no tengo nada más que poner en tu silla ahora.




lunes, 3 de junio de 2013

HIJOS DE LA CHINGADA



Si la tristeza oliera, si el olvido tuviera un color, todo estaría en este lugar. Mujeres prostitutas de la tercera edad comparten un techo, ahí en el corazón de Tepito, en donde la expresión “Barrio Bravo”, cobra sentido entre señoras que por 10 pesos aún hay días en que salen a trabajar.

Casa Xochiquetzal, donde vive Ella. No recuerdo su nombre, recuerdo sus ojos, no me miraba, veía el horizonte. Era ella, no vendió su cuerpo, vendió su mirada. Cedió en una cama lo más íntimo que se tiene: el alma, la que alberga la esperanza de un futuro “prominente” o de menos con comida, con agua, con una pinche cobija para que no pase la gente aventando orines cuando tiene que dormir en la calle.


Pero como diría Octavio Paz, “somos hijos de la chingada”, hijos de la Malinche, de la vendida, la violada, la rasgada.

¿A quién le importa dónde quedaste, dignidad? ¿A quién le importan las razones por las que no encontraste oficio mejor que el de enroscar las piernas y apretar los ojos? ¿A quién le importa si contuviste el aliento o sentiste asco?
¿A quién? Si fueron tus hijos los que te aventaron a dormir ahí, en esta casa; donde huele a rancio, donde el moho es el único consejero de una anciana.

Ahí vive Ella, ahí vive con su toda perdida, con su vagina olvidada. Con una casa que lo mismo tiene sopa que nada, porque hay que esperar a que alguien done unos pesos.  Una mosca se posa en la peluca que ahora juega de pelo rojo. Hay hambre pero hay labial todavía porque se es grande pero siempre puta.

¡Ay, vida! Me sales debiendo. No habrá ayuda, ni miserias, ni migajas de pan
que le regresen a ella la vida que en algún colchón habrá olvidado.




jueves, 30 de mayo de 2013

TODO MÍO


Habrás de pensar Wero, que nunca te escribo, que nunca te pienso, que nunca te amo.

Habrás de saber que lo hago todo el tiempo. Que te guardo aquí abajo, aquí arriba, aquí en medio. Que te guardo todo porque fuiste un ángel. Que te mantengo a mi lado aunque tú ya andes por ahí olvidándolo todo.

¡Ay, Wero! Qué ganas tuve de amarte, de hacerte mío, de hacerte nuestro. Pero tú eres todo tuyo, amor. Tú nunca serás de alguien, porque así es tu alma; porque corres a tu mente, la que nunca está quieta.

Ojalá hubieras sido tú, tú sin tu pasado, tú sin tu madre fiera, sin tus amigos de farra, sin tu amor a la fiesta y a ti mismo. Pero entonces no serías tú, serías otro y a mi me gustabas tú, Wero de manos largas.

Hubiera sido muy fácil, hubiera sido romántico que fueras tú. Pero soy yo, soy yo la que quiere todo, y todo no eras tú.

Discúlpame si no te llamo, es que prefiero amarte de lejos para verte valiente, para leer cómo intentas que no falten comas, para esperar que seas quien puedes ser. Acá voy a estar siempre porque me gusta verte, me encanta verte. ¿Qué le hago, wero? ¿¡Qué le hago si tú eres tú yo soy necia¡?

Voy a fingir que no extraño tus brazos, esos donde me sentía en calma. Voy a olvidar la sazón de tu cocina, el sabor de tus vinos, el olor a pasto en Tepoztlán. Los voy a olvidar porque así empezaré a recordarte siempre, Wero chulo. Todo mío para siempre.