jueves, 13 de junio de 2013
lunes, 3 de junio de 2013
HIJOS DE LA CHINGADA
Si la tristeza oliera, si el olvido tuviera
un color, todo estaría en este lugar. Mujeres prostitutas de la tercera edad
comparten un techo, ahí en el corazón de Tepito, en donde la expresión “Barrio
Bravo”, cobra sentido entre señoras que por 10 pesos aún hay días en que salen
a trabajar.
Casa Xochiquetzal, donde vive Ella. No
recuerdo su nombre, recuerdo sus ojos, no me miraba, veía el horizonte. Era
ella, no vendió su cuerpo, vendió su mirada. Cedió en una cama lo más íntimo que
se tiene: el alma, la que alberga la esperanza de un futuro “prominente” o de
menos con comida, con agua, con una pinche cobija para que no pase la gente
aventando orines cuando tiene que dormir en la calle.
Pero como diría Octavio Paz, “somos hijos
de la chingada”, hijos de la Malinche, de la vendida, la violada, la rasgada.
¿A quién le importa dónde quedaste,
dignidad? ¿A quién le importan las razones por las que no encontraste oficio
mejor que el de enroscar las piernas y apretar los ojos? ¿A quién le importa si
contuviste el aliento o sentiste asco?
¿A quién? Si fueron tus hijos los que te
aventaron a dormir ahí, en esta casa; donde huele a rancio, donde el moho es el
único consejero de una anciana.
Ahí vive Ella, ahí vive con su toda
perdida, con su vagina olvidada. Con una casa que lo mismo tiene sopa que nada,
porque hay que esperar a que alguien done unos pesos. Una mosca se posa en la peluca que ahora
juega de pelo rojo. Hay hambre pero hay labial todavía porque se es grande pero
siempre puta.
¡Ay, vida! Me sales debiendo. No habrá ayuda,
ni miserias, ni migajas de pan
que le regresen a ella la vida que en algún colchón habrá olvidado.viernes, 31 de mayo de 2013
jueves, 30 de mayo de 2013
TODO MÍO
Habrás
de pensar Wero, que nunca te escribo, que nunca te pienso, que nunca te amo.
Habrás
de saber que lo hago todo el tiempo. Que te guardo aquí abajo, aquí arriba,
aquí en medio. Que te guardo todo porque fuiste un ángel. Que te mantengo a mi
lado aunque tú ya andes por ahí olvidándolo todo.
¡Ay,
Wero! Qué ganas tuve de amarte, de hacerte mío, de hacerte nuestro. Pero tú
eres todo tuyo, amor. Tú nunca serás de alguien, porque así es tu alma; porque
corres a tu mente, la que nunca está quieta.
Ojalá
hubieras sido tú, tú sin tu pasado, tú sin tu madre fiera, sin tus amigos de
farra, sin tu amor a la fiesta y a ti mismo. Pero entonces no serías tú, serías otro y a mi
me gustabas tú, Wero de manos largas.
Hubiera
sido muy fácil, hubiera sido romántico que fueras tú. Pero soy yo, soy yo la
que quiere todo, y todo no eras tú.
Discúlpame
si no te llamo, es que prefiero amarte de lejos para verte valiente, para leer
cómo intentas que no falten comas, para esperar que seas quien puedes ser. Acá
voy a estar siempre porque me gusta verte, me encanta verte. ¿Qué le hago,
wero? ¿¡Qué le hago si tú eres tú yo soy necia¡?
Voy
a fingir que no extraño tus brazos, esos donde me sentía en calma. Voy a
olvidar la sazón de tu cocina, el sabor de tus vinos, el olor a pasto en Tepoztlán.
Los voy a olvidar porque así empezaré a recordarte siempre, Wero chulo. Todo
mío para siempre.
miércoles, 29 de mayo de 2013
HASTA SIEMPRE
Éramos
nada ese día, acaso y cuerpos, amigos, compañeros de una a clase a la que a
penas e ibas.
¿Recuerdas
mi llegada? Luego supimos que me reconocieron de inmediato, que alguien por
casualidad había notado mi mirada, que la describirían como la persona más
asustada del lugar.
¿Recuerdas
algo de aquel día aún? En esa nueva vida tuya, ¿todavía recuerdas algo de ti?
Llegué
primera, no sé por qué. Entré a un
cuarto inmenso, ahí estabas, poco dormido, poco despierto. Nunca he visto algo
igual, eras tú, era tu alma. Eras transparente en una bata de hospital mal
amarrada. El pelo revuelto, la cama blanca, blanquísima y violada por trozos de
pasto, mugre, polvo de algún lugar donde habías estado tirado. ¿Te acuerdas de
lo que dije?
“¿Estabas
borracho?” Una enfermera acomodó el suero, ahora recuerdo la escena. Había una
enfermera, nos volteó a ver esperando tu respuesta: “no”, contestaste seguro. Yo
seguí contemplando la cara, esa estaba limpia.
“Un
chipote” dijiste, eso tengo. Lo toqué. Seguí mirando, me enseñaste una pierna:
un raspón. ¡Carajo, no había nada! Y te sabía roto.
Añicos,
algo no estaba bien, no sabía que era, estaba angustiada, abrumada. Veía hacia
la salida de emergencia, te veía de nuevo, me reí y recuerdo haberte dicho: “No
tienes nada y me hiciste venir hasta acá, borracho. Hueles a alcohol”.
Te
di un beso, te vi a los ojos. ¿Todavía tienes esos ojos verdes que hablan
solos?
Me
fui, vi a tu hermana de camino al coche. ¿Todavía es callada? Ese día llevaba
pants, la tristeza de tu alma de hospital, sólo fue superada por Claudia, no
podía ni mirarme, parecía que el corazón se le salía si saludaba a alguien.
Todavía la quiero porque la quiero desde ese día.
Nunca
más volví al hospital, mucho menos fui a tu casa; sólo te llamaba. Nunca te
pregunté cómo estabas pero nuestras pláticas duraban por horas, ¿todavía hablas
tanto?
Te
amaba desde entonces, desde siempre. Desde la cama blanca, desde la espalda
rota. Te amaba borracho, te amaba triste, te amaba solo, ¿todavía estás así de solo?
No
sabía cuánto te amaba, hasta hace poco. ¿Sabes cuánto te amaba? Te di todo
desde el día en que vi tu alma, me dio miedo que te sintieras triste y
abandonado, que no tuvieras rumbo. ¿Todavía te pierdes entre las calles?
Había
hecho un compromiso, no volverías a estar así. Yo sobaría cada herida, cada
parte de ti sería mía. Te prestaría mis piernas para andar. Te daría mi corazón
para que el tuyo volviera a latir con normalidad. Secaría tus lágrimas, aunque
yo misma estuviera llorando. Me pelearía con mi padre, al que tanto amo, con
tal de que tú volvieras a respetar al tuyo. Dejaría mis ganas de estudiar en el
extranjero sólo por que tú nunca dejaras la escuela. Te lo prometí, aunque tú
no lo supieras.
Para
entonces ya eras demasiado. Nos llamábamos a diario. Comenzaste a contarme
todo. ¿Todavía te acuerdas que nunca omitimos los detalles?
Maggie,
se llamaba. Ahora es tu amiga, ¿todavía crees que los ex novios pueden ser
amigos?
Maggie
terminó contigo, tú lloraste mil días y las mismas noches. Supiste que tenía
novio y en un intento desesperado y lleno de alcohol en las venas, diste una
vuelta justo antes de llegar a tu casa. La versión oficial contaba que no
sabías a dónde ibas. Nuestro primer secreto sería que ibas a buscarla, que
hablaste con ella antes de perder el conocimiento, ¿todavía pierdes el
conocimiento cuando tomas?
Vomitaste,
me contaste que un poco antes de chocar, abriste la puerta de la camioneta y no
pudiste retener más las emociones bañadas de tinto; eso tomaste, lo recuerdo
porque a mi me encanta. ¿Todavía sientes escalofrío cuando das vuelta en Taxqueña
y Tlalpan? Yo sí.
Inconciencia.
Crees que saltaste pero no estabas seguro. Rodaste, dolor y frío, nada más.
Alguien te despertó, te preguntó el número de teléfono de tu casa y se esperó
contigo, su perro y una niña hasta que tu mamá y tía llegaron. ¿Todavía te cae
mal esa tía?
Un
ángel de camino. Siempre dijiste que querías saber quién era y visitarla pero
te daba miedo completar los fragmentos de historia que amablemente el cerebro
había borrado. Yo siempre pienso en
ella, en esa señora, pienso que le debo algo. Que ojalá algún día yo sepa
ayudar a alguien también.
Me
duele el pecho cuando pienso en esto y ahora mismo que lo estoy escribiendo,
¿todavía lloras cuando hablas de este accidente, todavía evitas que cualquiera
lo saque a tema?
Me
encantaba la forma en que nos fuimos haciendo amigos. Ahora que lo pienso, sólo
extraño a ese amigo. A ti no.
Mi
táctica fue darme toda; como amiga, como novia, como amante, como escucha; tu
psicóloga, doctora, maestra, alumna, chofer, cocinera, escritora y guía.
Mi
error fue que me quedé sin nada. Pero sí he de tener una recompensa es que
logré mi cometido. ¿Te acuerdas por qué te hiciste el mismo tatuaje que tu
padre? Cerraron un lío, quedo firmada la tregua, no importaban más las
ideologías, sólo la sangre, el amor eterno.
A
partir de entonces, nunca volviste a estar solo, caminamos juntos un montón de
años.
Y
luego te vi caminar de la mano de alguien más. Te he visto todo este tiempo, he
sido testigo de cómo cumpliste uno a uno mis sueños. Los que te presté, ¿te
acuerdas que algunos eran míos?
No
importa, te los regalo, porque quizá los inventamos juntos de a poco. Ahora
tengo otros.
Ay,
Memo. ¿Ahora que te dicen Timmie, qué pasó con Memo?
Porque
yo me quedé desplomada, cumplí mi promesa pero me dejaste sin nada, se me
olvidó pedirte de vuelta las piernas, el corazón, la cabeza; la vida.
Era
prestada y no me diste ni tiempo de tomar mis pertenencias.
Me
ha costado tanto trabajo caminar hasta acá hecha pedazos. Trizas de cariño,
pedazos de recuerdo. ¿Quién putas es Cynthia?
Igual
que como empezó todo, un hospital, yo desnuda, mi alma vacía. Yo sola.
No
quería que te fueras, porque entonces me iría yo. Y es que te presté lo que no
se le presta a nadie.
¿Recuerdas
cuando dijiste que no sabía nada de música? Dejé de bailar
¿Recuerdas
cuando me pediste que nunca me fuera de tu lado? Dejé de caminar
¿Recuerdas
cuando me dijiste que mis amigos eran aburridos? Dejé de frecuentarlos
Dejé,
dejé, dejé. Me dejé.
Y
claro que cuando te fuiste, ¡me dejaste en cueros!
Pero
ya me vestí, no tengas pendiente. ¿Todavía te causo algún pendiente?
Me
estoy vistiendo con mis mejores galas.
Pegué
mi corazón, porque así soy yo.
Pagué
mis deudas con la vida; entendí que mentir lastima, que los amigos traicionan,
que las lecciones se superan. Que el corazón se comparte, no se entrega. Que
eras mi mejor amigo, siempre. Que no pasa nada si te sigo guardando cariño,
porque en realidad lo que amo de ti es a mi misma. Ese trozo de entraña que te
llevaste para ser tú. ¡Te lo presto para siempre! Para siempre, Memo. Eres lo
que fui y soy lo que te dejé.
¡Gracias
por dejarme vacía! Luego, hoy me fui enterando que sólo me dejaste llena. Llena
de amor, ¿Tú sabías que era capaz de dar tanto por amor, por ayudar a la gente? Me voy conociendo.
A
partir de ahora, reconozco que somos y siempre seremos. Que nunca te he podido
odiar. Que fuimos espejo y carne y amor. ¿Todavía sientes amor?
Ojalá
que sí porque ahora tienes a quién dárselo, dáselo todo, sé el padre que
siempre soñaste. El que no te abandonó. Te presto al mío para que sea ejemplo.
Te presto su paciencia cuando más razones tuvo para odiarte. Te presto sus
huevos para decirte: ¡Déjala en paz! Que nadie se meta con tu hijo, nadie
nunca. Ni yo, ni mi recuerdo, ni nada.
Sé
feliz con lo que eres. Que ya es un montón, ¿todavía te da miedo ser papá?
Sé
lo que me prometiste, sé grande, sé fuerte. Sé parte de lo que crecimos juntos.
Yo haré lo propio.
Como
que siempre cumplo lo que digo.
Hasta
siempre.
Hasta
toda tuya, que soy mía otra vez, amigo del alma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


