Esto sucedió un día perfecto, antes de tu primer golpe,
mucho antes de que fueras extraño. Ese día éramos tú y yo.
Aún no puedo olvidar a qué olías, cómo sabía el aire, cómo
saltaba mi cuerpo. Yo ya me iba, era tarde, tenía que llegar a clase. Tú me
tomaste por la espalda, me llevaste hasta a ti; no podías verme, sólo
temblabas, sólo eras voz y abrazo y aliento y calor. Eras nada entonces, y sólo
me dijiste al oído y con la voz bien cortada: ”no importa lo que pase, a partir
de hoy eres y siempre serás la ilusión más bonita que he tenido en la vida”.
Lo fui, lo soy; soy ilusión. Nunca existí. Nunca gritaste,
nunca mentiste, nunca te fuiste sin querer volver. Nunca lloré mil días por ti, no me dolió, no
me rompí, no me dejaste siendo nada, no te llevaste mi alma, no me dejaste sin
nada.
Soy ilusión porque ya no más, soy esa loca que fue, que ya
no se quiere, que ya no se piensa ,ni se recuerda.
Soy espejismo y olvido. Total, lo dijiste así, aún cuando el
día era lindo, aún cuando no eras, aún cuando pensaba que esta sería la
historia más bonita del mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario