miércoles, 17 de abril de 2013

MORÍ

El día en que morí no hubo tiempo de nada, a penas y del llorar; de gritar desesperada por no saber qué habría después. ¡Qué terror da pensar si tus amados irán a recordarte cuando hayas muerto! Si tu me pensarías algún día en algún sueño. Pero estaba escrito en alguna parte, ese día había que morir.

Tomé lo que queda cuando mueres: nada. 

Entonces me arrastré, lloré más, sentí un estallido y morí.
Morí por dentro, morí cuando nos fuimos. Morí cuando te fuiste.
Algo dentro de mi cambió y morí tanto que volví a vivir.

Gracias por irte y por dejarme sin nada porque fue entonces cuando comencé a reír.

No hay comentarios:

Publicar un comentario